Sobre o Conceito do Rosto do Filho de Deus (Sul Concetto Di Volto Nel Figlio Di Dio)

de Romeo Castellucci

Teatro São Luiz

Fue un día ventoso ayer, uno de estos días indecisos que suelen coincidir con comportamientos humanos revueltos, sin calor, ni frío, ni lluvia, ni sol, nada claramente identificable.  A las cuatro de la tarde me vio aburrida en el café, indecisa de si quedarme ahí o no, porque comenzó la transmisión del fútbol, pero sin ganas de volver a casa. No sabía bien que hacer conmigo, hasta que mi amiga (– y sí es siempre la misma responsable), se aprovechó de esta ausencia de planeamente en mi agenda cultural y de la falta de entusiasmo para cualquier deporte, para proponer me ir al teatro a ver una obra polémica de una compañía italiana. Hace tiempo no íbamos, inventaba las excusas habituales, la falta de dinero, de tiempo, crisis de vida académica, etc.  La última vez que nos decidimos a ver un espectáculo, ya estaba agotado.
Tá, no sabia de que iba la obra, pero escuchar la palabra polémica me despertó de mi tedio. Allá fuimos, rápido, llegamos tarde, pero nos dejaron entrar.
Nunca tenía visto la gran ilustre sala del Teatro São Luiz. Es bonita, una persona paga 5 Euros y se siente de repente un dandy do Chiado, es decir muy importante ahí entre toda la decoración século XIX.

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O Teatro Municipal informa que a obra de Romeo Castellucci usa uma linguagem que pode ferir susceptibilidades.

La pieza que vimos es, sin duda, desafiadora. Y para esto una va al teatro, no? Confieso que mi susceptibilidad en italiano está reducida (pero reparen, la palabra cazzo es la primera que conocí y la que más escucho). Sul concetto di volto nel figlio di Dio ya fue estrenado en 2010 y está de gira ahora.

La obra usa como fondo de pantalla y “objecto” de escena predominante un enorme rostro de Jesús Cristo, del Pintor Antonello Da Messina (1465), que con su expresión ambigua, no es la representación más común del rostro divino que se ve hoy en día.

Son tres escenas, también tres generaciones que tienen un papel ahí.

El público se siente provocado al ver de cerca, durante mucho tiempo en un proceso lento y
repetitivo como un hombre en traje y corbata, prestes a ir trabajar, desnuda a su viejo padre y le lava el culo y los genitales en vivo. Y este continua cagándose hasta que ambos pierden la paciencia. Luego en la segunda escena aparecen niños, de edad escolar, que comienzan a lanzar piedras (o granadas?) hacia la imagen de dios. Cada uno cae con un golpe y un eco y los niños no paran. El apedramiento dura mucho tiempo, da tiempo para pensar o para dejar de pensar porque a nivel visual y acústico se vuelve casi meditativo. En una tercera etapa se (auto)destruye luego esta imagen de dios, comenzando con manchas negras, y personas que desforman la pantalla desde atrás, como si fuesen gusanos grandes dentro de la cabeza que así – en un primer momento- gana en tridimensionalidad. Acaba totalmente desgarrado, irreconocible y con una linea que dice: You are (not) my shepherd.
La dimensión escatológica en esta obra abarca los dos sentidos de la palabra. Uno se ubica en el campo realista, biológico de ver caca, mucha caca, y no de un bebé que seria más tolerable para la sensibilidad del publico, sino heces de un viejo. El viejo se caga, no en un hospital, pero en el medio de una sala de estar, estilo Ikea, con sofá de cuero blanca y alfombra también blanca. La otra dimensión del término escatología es la metafísica pregunta acerca el fin del mundo y de la humanidad.
Mira vos, cuanto se aprende así de pasaje, que tiene que ver la ciencia de los excrementos
(coprología) con el fin del mundo y el rostro de dios? El pensamiento teo-biológico explora, quizás, la noción de los límites físicos y ideales.
Castellucci nos recuerda de que hay cosas que no queremos ver, por ser “tabu”, de alguna manera y hay también imágenes sagradas. Todas las imágenes son meramente simulacros y representaciones. El rostro es “la” imagen de una persona, (cuando pensamos en alguien pensamos generalmente en su cara), también es la mirada con la que nos ve, en este caso lo percibí bastante neutro, o desinteresado, pero también inofensivo, otros pueden ver amor, o no sé, vigilancia. Seguramente Castellucci leyó a Jean Baudrillard y afines.
Es curioso el dato, que esta obra fue acusada de iconoclastía en Paris, ciudad que generalmente consideramos ser la capital de la Libertad de Expresión.
A mi me gustó la experiencia, pero creo que influyó que no había tenido expectativa previa y me dejé sorprender.

Avignon Festival 2011 "SUL CONCETTO DI VOLTO NEL FIGLIO DI DIO"

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