A TRAGÉDIA OPTIMISTA

Não desculpamos os incómodos causados

El otro día fuimos al teatro municipal de Almada que queda en el otro lado del rio. Tengo una amiga que trabajaba ahí y siempre consigo entradas gratos. Me invitó ya varias veces y siempre tuve ganas, pero siempre demostré gran fiaca para ir a la margen sul. Esta vez fui y la obra me encantó. Tema es el debate ideológico entre comunismo e anarquismo en una tropa de navío caótica a la que llega un nuevo comandante que es una mujer y causa alboroto y reorganización. El original es de Vsevolod Vichnievski, dramaturgo e escritor ruso y la encenação portuguesa de Rodrigo Francisco. Se estrenó el 4 de diciembre, nosotros fuimos al ensayo general. Pensé que debería ir otra vez para entender mejor los diálogos y leer un poco sobre revolución rusa de 1917 porque cuando la vi no sabía de que iba la obra, no me informé antes y los diálogos son muchos. Yo, que no sé absolutamente nada de teatro, me quedé con tantas ganas de ir más seguido. Además de mucho humor la obra en portugués dispone de juegos con los varios niveles de ficción, se habla directo al público, a los dramaturgos y a los críticos de teatro. La trama no tiene bien un protagonista, es todo el grupo, lo cual hace que uno no está pendiente de un suspenso emocional fuerte. Creo que por eso a algunos les pareció larga la segunda mitad. Hay muchas sub-historias, esta esa cuestión del machismo entre los soldados, la de los traidores y los desertores, historias personales de los diversos oficiales, etc.. Hubiera que verlo otra vez para descubrir más de estas referencias.

El teatro municipal como edificio es grande, con toda esa tecnología moderna que permite mostrar un atardecer cinematográfico y no queda chico ni con 25 personas simultáneamente en el palco. Los requisitos eran minimalistas, los diálogos y músicas adaptadas al portugués.

Más que un año ya vivo acá y nunca he cruzado el rio – para ir a la playa sí, obvio – pero nunca para ir a Cacilhas o Almada. De esta parte de Lisboa dicen que es linda para ver Lisboa, como en la portada de aquel disco de Dead Combo y para comer mariscos. Yo que no como frutos del mar escuché tantas veces esto que me propuse ir y conocer Almada un día con linda luz y camera de fotos para ver la ciudad de afuera, pero nunca fui. Este día entonces fue bastante estresante, porque trabajé, luego tuve que ir a la facultad, volver a ayudar un poco en el trabajo y ya venía arrastrando sueño de varios días así. Ya eran cinco que iban en el auto, invité dos amigos extranjeros para que conozcan Almada (donde se come frutos del mar) los tres teníamos que ir de transporte público. Tengo facultad dos veces por semana y aunque me he propuesto un millón de veces arreglar la bici o ir caminando por lo general pago el metro, colarse me parece cada vez más difícil en la hora no-pico y frente los ojos del segurança.

Para no pagar demasiado nosotros decidimos caminar la media hora hasta el ferry en el Cais de Sodre. En estos meses vivimos un régimen con un límite de gasto diario (sin alquiler, pero con comida) de entre 3 y 5 Euros1 (y somos gente que fuma y bebe a diario y vive bien). Caminamos lento y perdimos el barco, tuvimos que esperar el próximo. Luego nos llamaron los amigos para decir que se equivocaron, la función comienza a las 9 y no 9 y media. Del puerto de otro lado son tres paradas, da para caminar en 15 minutos, pero como estábamos tarde e iba un tranvía eléctrico lo usamos. Cuando ya llegamos a la plaza del teatro, sólo 15 minutos tarde al final y salimos del tranvía estaban ahí los picas.

Mis dos amigos jamás usaban el transporte sin pagar, pero a falta de dinero y dados el retraso, se dejaron de llevar por mi energía, desde luego también les pareció un disparate pagar mitad de lo que se gana en una hora (suertudo aquel que tiene trabajo) en 3 paradas de tranvía. Tanto me hablaron y en un año de usar transportes es la primera vez que los vi, los “picas”, controladores acompañados por policías. Nos multaron, nos querían llevar a la esquadra por no pagar 1 Euro y 25 a una empresa privada; discutimos, en fin, a mi no me pasará nada, pero me sentí horrible por haber permitido que mis amigos llegaran a esta situación (y con alguna situación de visa en Portugal delicada). Se siguió otra pequeña odisea hasta encontrar por fin el teatro escondido, menos mal que no tenía empezado aún.

En Portugal es normal ganar como yo 20 o 25 Euros en un día/un turno de trabajo. Este día había gastado ya más de 5 euros en ir a la facultad y volver y en usar el ferry ida y vuelta. Caminé hasta el puerto media hora ida y media de vuelta. Hubiese gastado más de la mitad de mi salario en transportes si hubiese pagado el metro y el tranvía. Y luego vienen a decir que no es justo colarse, que los precios son tan bajos que todo el mundo los puede pagar. Y la gente normal no tiene trabajos de todos los días, sino consiguen cubrir algunos turnos por semana, ahí y allá.

Para volver caminamos hasta el río, con suerte llegamos al último barco y del otro lado caminamos también y a eso de las 2 y media de la mañana llegamos a casa. No vi nada de Lisboa “del otro lado” porque era de noche.

A cidade só existe para quem se pode movimentar nela! Lean nuestro manifesto aquí.

Em plena Guerra Civil Russa, a tripulação anarquista de um navio que combatera na I Grande Guerra recebe um comissário bolchevique, que tem como missão mobilizá-la para a causa comunista. O comissário é, surpreendentemente, uma mulher, que muito rapidamente tem de se impor entre marinheiros. Segue-se um intenso debate ideológico, no qual se discutem os valores e os ideais da Revolução. E, pouco a pouco, de uma tripulação anarquista começa a surgir uma vontade comum. A tragédia optimista confronta-nos com o passado, num momento histórico em que importa voltar a pensar a relação entre o interesse individual e o interesse colectivo. Que motivos haverá ainda para que nos unamos em torno de uma causa?” (fotos y textos de la página web del teatro Joaquim Benite y publico.pt)

Yo para ir la ciudad de fuera, cosa que concuerdo que es necesario frecuentemente, tengo mi miradouro, la colina que se levanta detrás de mi casa y desde la que se ve el relieve ondulado de Lisboa, los techos, la neblina sobre el río, el cristo, el puente, las antenas, los colores de las casas, los parques, el atardecer, todo. Subir al miradouro, aunque sean pocas escalones permite pensar la ciudad de otra manera, es imposible pensar igual desde casa, ya intenté.

1-P1030737P1030510.JPG

 

Advertisements

One comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s